Mercados sin tregua

Autor: Director General GAMAA Derivados Alfonso García Araneda

Se termina el primer semestre del 2020, y sobra decir que estamos lejos de que la crisis generada por la pandemia haya tocado fondo. El Covid-19 no da tregua a los mercados y la volatilidad sigue al tope ante los rebrotes del virus en los lugares donde se ha venido tratando de regresar a la normalidad.

El panorama es extremadamente complicado ya que por un lado, se han cerrado las economías tratando de administrar el nivel de contagios y procurando evitar el colapso de los sistemas de salud, pero por el otro lado, estas mismas medidas han generado que el crecimiento de la economía global colapse, tal y como lo demuestran las proyecciones presentadas por el FMI la semana pasada, donde estima que el PIB mundial para este año tendrá una contracción del 4.9%, las economías avanzadas retrocederán 8% y las economías de mercados emergentes y en desarrollo caerán 3 por ciento.

En estas mismas proyecciones, estiman que el PIB de México tendrá una contracción del 10.5%, la peor caída dentro del grupo de las economías emergentes, lo que significaría que nuestro país sería una de las cinco economías más golpeadas por la crisis generada por el coronavirus.

La medicina que han buscado aplicar las principales economías y bloques económicos a través de sus bancos centrales, ha sido la de inyectar cantidades masivas de dinero barato a los mercados buscando reactivar el consumo y así amortiguar la caída y procurar hacer la recuperación económica más rápida; sin embargo, esta medicina tiene efectos secundarios.

Al haber una disminución tan grave de la actividad económica, todos los sectores de la economía se han visto gravemente afectados, algunos más que otros, pero ninguno se ha escapado. Lo anterior ha generado el cierre de muchas empresas y despidos masivos, generando que las tasas de desempleo se hayan incrementado impresionantemente a nivel global.

Esto significa, que pese a que las tasas de interés se han reducido a cero, y en algunos casos sean negativas, con la idea de que la gente pida prestado y se reactive el consumo, la verdad es que los bancos no necesariamente le van a prestar dinero a la gente que no tiene empleo o que está en riesgo de perderlo, entonces, esas inyecciones de liquidez masivas hechas por los bancos centrales no llegan a la economía real, sino se van a inversiones en los mercados que pueden dar un rendimiento atractivo sin que necesariamente se conviertan en carteras vencidas. La consecuencia: no se incrementa el consumo y los mercados financieros dejan de reflejar la realidad de la economía.

Esta es precisamente la respuesta ante la pregunta que se hacen muchos de cómo es posible que las bolsas de valores suban fuerte en momentos en que se dan cifras económicas tan negativas y en otras ocasiones veamos desplomes como los del viernes.

Eso se llama volatilidad. Los mercados están conscientes que la economía global no está bien, pero hoy tienen mucha liquidez para apostar en el mercado y buscar hacer utilidades, y pese al enorme riesgo, los fondos están haciendo su trabajo, que es tratar de tener ganancias.

Otro efecto secundario de la medicina aplicada es la impresionante burbuja de endeudamiento que se está generando en los países. El propio FMI dijo que existen posibilidades de que en un momento dado se le agoten los recursos para prestar a los países que lo requieran, aunque sus países miembros ya dijeron que están prestos a hacer aportaciones adicionales.

El problema es que aun cuando no se endeudaran más, por el simple hecho de que sus economías se estén encogiendo, el nivel de endeudamiento como proporción del PIB se incrementa.

Tal es el caso de México, donde pese a que se ha procurado por todo los medios de no endeudar al país en esta crisis, simplemente por la contracción del 10.5% en el PIB estimado para este año, el nivel de deuda pública bruta podría pasar del 53.7% del 2019 a 65.9% del PIB en el 2020.

La crisis está lejos de terminar y los mercados seguirán con fuerte volatilidad.

La medicina para la volatilidad se llama coberturas de precios.

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