El maíz se desploma

Autor: Director General GAMAA Derivados Alfonso García Araneda

La fuerte volatilidad comenzó en el 2020 donde precisamente a inicios del año se logró firmar un acuerdo entre China y Estados Unidos para finalizar una guerra comercial que había iniciado en el 2018 y que había generado una disminución del consumo de maíz del país asiático

Tras las impresionantes alzas del maíz que viéramos desde el pasado mes de agosto, en las que el precio del grano llegara a alcanzar el pasado 14 de enero niveles no vistos en más de 7 años al ubicarse en Chicago en niveles de 210.52 dólares/tonelada en su plazo a julio, el maíz finalmente perdió el impulso a lo largo de la semana para retroceder de su máximo un impresionante 6.73%, equivalente a 14.18 dólares/tonelada para cerrar el viernes pasado en 196.34 dólares.

La fuerte volatilidad comenzó el año pasado donde precisamente a inicios del año se logró firmar un acuerdo entre China y Estados Unidos para finalizar una guerra comercial que había iniciado en el 2018 y que había generado una disminución del consumo de maíz del país asiático.

La firma de dicho acuerdo reanimó la expectativa de un aumento en el consumo, pero casi de manera simultánea se vio opacado por el inicio de la pandemia originada por el Covid-19, precisamente en China, que vendría a generar el cierre de la economía global, y que lanzaría al planeta a una recesión.

Lo anterior ocasionó, junto con una expectativa de una mayor producción y un fuerte incremento de los inventarios finales en Estados Unidos, que los precios del maíz a plazo de julio de este año cayeran desde el 22 de enero del 2020 hasta el pasado 4 de agosto un impresionante 16.67%, equivalente a 27.36 dólares/tonelada, llegando a niveles de 136.70 dólares. Hasta ese momento, los participantes del mercado veían con mucha claridad una tendencia bajista en la que no se alcanzaba a vislumbrar un piso al precio del maíz.

De pronto, todo cambió. Una serie de eventos climatológicos que afectaron las principales zonas productoras de maíz en Estados Unidos y un fuerte incremento de la demanda de maíz norteamericano por parte de China, que se tradujo en un aumento récord en las exportaciones de granos de Estados Unidos, obligó al Departamento de Agricultura de ese país a realizar fuertes recortes en los rendimientos esperados del ciclo 20/21, traduciéndose en disminuciones de las expectativas de producción y en consecuencia en sus inventarios finales, ocasionando que el precio del maíz simplemente se disparara y volara por las nubes.

A lo anterior habría que sumarle que a lo largo de este periodo, un clima seco en Sudamérica, Brasil y Argentina, que ha amenazado con disminuir la producción de granos de esos países, que vino simplemente a alimentar la expectativa alcista del mercado.

Y como si todo esto no fuera poco, las enormes cantidades de dinero que han inyectado los principales bancos centrales a los mercados con el propósito de reactivar la economía de sus países, han servido para suministrar a los fondos de inversión (especuladores) con más recursos para apostar en los mercados, lo que ha contribuido a la burbuja que hemos visto en el maíz.

Curiosamente, el tiro de gracia que vino a alimentar aún más la tendencia alcista del maíz, fue el reporte sobre oferta y demanda del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, publicado apenas el pasado 12 de enero, en el que redujo el rendimiento esperado del grano a 10.8 toneladas/hectárea, generando así una disminución de 8.26 millones de toneladas en la producción estimada para quedar en 360.24 millones de toneladas y los inventarios finales en 39.40 millones, cuando al principio del ciclo se esperaban poco más de 70 millones de toneladas.

Con esta información, el maíz no tendría por qué haberse caído como lo hizo la semana pasada; Sin embargo, datos de mayores lluvias en Sudamérica, menor demanda de China, la grave situación que está ocasionando el rebrote del coronavirus, expectativas de una siembra masiva en Estados Unidos para el ciclo que iniciará en marzo por los elevados precios, mejora en las condiciones climatológicas en Sudamérica y señales técnicas que los fondos activaron como ventas, hicieron que el mercado se desplomara.

¿El maíz logrará recuperar su tendencia alcista? Nadie lo sabe.

Lo que es un hecho es que los precios hoy siguen siendo muy atractivos para nuestros productores. No dejen de tomar coberturas.

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